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Autor fotografía: Antoni Cladera

 ---------marcmoll.net---------

 

 

IKEBANA

(Arte Floral Japonés)

 

 

Arreglo floral Ikebana / Autor fotografía: Antoni Cladera / www.antonicladera.net

 

Este apartado está dedicado al Ikebana, arte floral japonés.

Llevo dedicándome a esta afición desde el año 2002.

Empecé estudiando en la escuela mexicana de arte floral japonés "D'Loto", donde adquirí conocimientos para practicar los estilos de la escuela Sanguetsu.

Parte de mi experiencia la he adquirido realizando centros florales en los hoteles donde he trabajado.

Se dan clases particulares y se organizan cursillos de arte floral japonés (Ver apartado "Excursiones/Talleres").

 

 

 

IKEBANA, Arte Floral Japonés

La vida con las flores,

enseñanzas en nuestro camino

 

 

Arreglo floral Ikebana / Autor fotografía: Antoni Cladera / www.antonicladera.net

 

Historia y evolucion del arte floral Ikebana

                                                                             

El Ikebana, una de las artes más tradicionales del Japón ha sido practicada desde hace más de 600 años. El sintoísmo, la religión original de Japón, surgió como una expresión de la admiración ante los fenómenos de la naturaleza como el sol, el agua, las rocas, los árboles e incluso los sonidos. A todos estos fenómenos naturales se les atribuía un dios particular, venerado en templos erigidos en lugares especialmente sagrados. Muchas creencias sintoístas fueron incorporadas a la práctica del budismo japonés, tras su introducción en el país en el siglo VI.  A mediados del siglo VI (574 - 662), el budismo fue introducido en el Japón por los Chinos. Los budistas chinos ofrecían flores a sus muertos y a la imagen del Buda (Auge) en los templos, esto fue fácilmente aceptado por los japoneses ya que de por sí la tradición japonesa era la de ofrecer flores en sus actos religiosos. En cambio, en la India la cuna del budismo, el arreglo floral era ofrecido a la imagen del Buda pero de forma informal y en la mayoría de los casos, sólo eran usados los pétalos de las flores, los cuales eran arrojados a su alrededor.

 

Se dice que el príncipe Shotoku (574 - 662) fue un promotor del budismo en el Japón y fundó el templo Rokkakudo donde se inició la escuela Ikenobo, donde se colocaba el arreglo floral en los altares. Anteriormente, los monjes usaban flores en las ceremonias religiosas. En los funerales el arreglo floral era ofrecido para que el alma del difunto fuese consolada. Siempre eran colocadas flores frescas. En aquella época, ya se tenía la costumbre de cultivar flores, especialmente para usarlas en las ceremonias religiosas. Así que cuando el budismo fue integrado al Japón, no les fue difícil aceptar el arreglo floral como ofrenda a la imagen del Buda.

         El budismo comenzó a prosperar a finales del siglo VII, la costumbre Kuge,  el arreglo floral del altar, era ya un hecho en los templos del Japón. Los devotos sentían el gran poder del Buda en las mismas flores ofrecidas ante él (Shogon). En muchas ofrendas florales se usaba el arreglo floral con la flor de loto (Itabi) que es ahora el símbolo del budismo. Ya  en el siglo X, el Kuge o arreglo floral del altar, comenzó a ser usado como adorno decorativo. Se pensaba que el paraíso estaba lleno de bellas flores, donde prevalecía la flor de loto. Por los años 1192 - 1333 el arreglo floral ya era muy apreciado por los aristócratas japoneses, donde empleaban unos floreros  muy largos y bellos, con ramas de cerezo. Esta moda continuó hasta el siguiente periodo Muromachi.

A mediados del siglo XV durante el periodo Muromchi (1338 - 1573), con la aparición de los primeros estilos clásicos, el Ikebana ya era considerado como un arte independiente de su origen religioso, aunque aun implicaba la simbología y filosofía originales.

Los primeros maestros y estudiantes fueron monjes y miembros de la nobleza. El arte en general ya comenzaba a practicarse por la gente común y se estaba desarrollando rápidamente y esto incluía también al  Ikebana.

 

          Tatebana ("forma floral vertical original") fue el estilo -mejor conocido como Rikka- que comenzó a estar de moda y que competía con el arte de la propia Corte Imperial. La gente común en ese momento, comenzó a prosperar económicamente debido a la estabilidad social, así que comenzaron a rivalizar con la nobleza poniendo exhibiciones de arreglos florales Ikebana. De esas exhibiciones surgieron las asociaciones que son los antepasados de las escuelas tradicionales de Ikebana. Cuando el estilo Rikka comenzó a tener reglamentos, en estos momentos la ceremonia del té se puso de moda.

 

 

Arreglo floral Ikebana / Autor fotografía: Antoni Cladera / www.antonicladera.net

 

 

Surgió el estilo Nageire ("flores arrojadas o lanzadas dentro del florero"), de la cual surgió una forma más simple conocida como Chabana ("té y flores"). Nageire se caracteriza por la sencillez en el arreglo, donde se usa una sola flor y una sola hoja, influencia del Zen. La finalidad de esta simplicidad es la de reproducir el desarrollo de las flores creciendo en su estado natural. El refinamiento en la ceremonia del té así como la del material usado en el estilo Nageire fue aumentando su popularidad. La porcelana pintada fue sustituida por recipientes de cerámica, con colores sobrios. Se apreciaron mucho las canastas de bambú con un recipiente con agua en su interior.

 

         El origen del Ikebana, se formó la escuela Ikenobo, que actualmente continúa funcionando y de ahí se ramifican otras escuelas. Es la primera escuela de Ikebana, iniciada por un monje del templo Rokkakudo en Kyoto, Japón. El cual era considerado un experto en el arreglo floral por sus alumnos que eran monjes del mismo templo. Este monje vivía al lado de un lago que fue llamado Ikenobo, así que en el nombre Ikenobo, IKE significa "laguna" y BO es "la choza del  monje". "La choza del monje junto al lago" así se relacionó a los monjes especializados en estos arreglos florales para los altares. Actualmente la palabra Ikenobo significa "El origen del Ikebana".

 

A través de los siglos, el concepto IKEBANA  ha ido variando, surgieron muchas escuelas, los estilos cambiaron y el arte Ikebana era practicado ya en todos los niveles de la sociedad japonesa. Desde haber estado enfocado a ser una tradición meramente ceremonial - religiosa, luego fue dominada por la nobleza y en la actualidad es un concepto moderno mayoritariamente laico con fines decorativos. Actualmente, en la mayoría de las escuelas japonesas, la tradición y el  simbolismo de la escuela Ikenobo afortunadamente persisten. La filosofía y conceptos religiosos originales del Ikebana aún no son olvidados en muchas de ellas.

 

 

Cada escuela  tiene su propia definición de la palabra Ikebana. La línea Ikebana es sencillez, tiene dimensiones, proporciones, armonía. Al comenzar el arreglo se toman en cuenta tres líneas básicas que simbolizan al Universo, éste es representado con tres ramas las cuales expresan el Cielo, la Tierra o al Hombre (Ser humano) que en algunas escuelas se les llama  ramas-símbolo que representan a un microcosmos y que pueden ser ramas de cualquier árbol. Luego se agregan tres flores principales que acompañan a las tres ramas que son mayores que las flores y que combinan con sus colores dando armonía a todo el arreglo.  Al final, se termina con follaje que dará un equilibrio y a la vez se aprovecha para cubrir la base del picaflor o kenzan.

 

Al crear el arreglo desde el punto de vista filosófico, se recuerda que originalmente éste arte floral lo creaban los monjes como ofrenda a la imagen del Buda que representa a la sabiduría, la perfección y el amor. Se esforzaban en ofrecer algo muy bello a quien amaban y respetaban más que a la vida misma.     Así, hacían un trabajo de desarrollo personal al hacer el arreglo Ikebana. Al concertar las líneas lo hacían en actitud meditativa dándose cuenta así, que al mismo tiempo que estaban haciendo una composición floral, se estaba entrenando la capacidad de saber qué era lo que estaban haciendo.

 

 

 

Arreglo Floral Ikebana

 

ESCUELAS


Aunque ya se hallan comentado las más conocidas de ellas en el apartado de historia del Ikebana, se quiere profundizar un poco más en este tema ya que en cada escuela se trabaja diferente, aun elaborando los mismos estilos. Cada escuela de Ikebana tiene su propio manejo del material floral. Por ejemplo, la primera escuela, Ikenobo, usa un komi, o sujetador de madera para sostener las ramas en forma recta. La escuela Koryu pone el Komi en ángulo y las ramas se recargan hacia la pared del florero. La escuela Enshu exagera la curvatura de las ramas, doblándolas.

El ministerio de educación en Japón tiene registradas más de tres mil escuelas de Ikebana en ese país. Se mencionarán menos de una decena de las más tradicionales e importantes. Algunas de las cuales ya cuentan con escuelas asociadas en América y Europa.

Es un arte en evolución, siempre guardando sus fundamentos básicos

 

 

Arreglo Floral Ikebana

 

Reglas básicas en Ikebana

 

 Las reglas en el arte floral Ikebana, enfatizan que las flores se deben de concertar en forma natural, respetando la idea de la naturaleza, aprendiendo siempre de ella, nuestra maestra. Antes de cortar la flor primero hay que observarla, sin forzar su forma natural original, usando normalmente flores frescas. No se deben de usar más de tres flores diferentes e igual número de colores en la línea Ikebana; hay que observar el lugar donde se colocará el arreglo, el color del cuarto, su tamaño, la orientación del arreglo, etc. Después de cortar rápidamente la flor e introducir el tallo en agua, ésta se coloca inmediatamente en el florero sin manipularla mucho. El recipiente siempre es considerado como una parte muy importante en Ikebana, nunca debe de ser algo secundario, así que también hay que observarlo al comenzar el arreglo.

 

El área de trabajo siempre deberá de estar limpio y ordenado. El Ikebana hace de trampolín hacia la imaginación, arte de situación. Los elementos se sitúan  de acuerdo con rigurosas reglas de ángulo y medida, que hay que dominar con la práctica. Desarrolladas por maestros japoneses.  De las reglas del Ikebana, de su formalidad, emerge la libertad-Sofu Teshigahara. Como dice el pensamiento Sofu, del primer director de la escuela Sogetsu; una vez aprendidas estas reglas, permanecen en nuestra manera de trabajar y entonces se tiene libertad de crear. La simplicidad, expresividad de la línea, asimétrica y el poder de la sugestión a la comprensión. Descubrir la belleza oculta. No se producen trabajos idénticos.

 

En Japón el ejercicio de cualquier arte o habilidad se ve como un camino (DO). Es un camino, es el de practicarlo como camino de sanación. El Ikebana es una meditación, es un compenetrarse con la naturaleza, el comienzo de un diálogo interno con nuestro origen, nuestra madre o como se sienta que debe ser.

Esta disciplina reconoce la importancia de la necesidad de aprender a vivir en armonía y que ella nos guíe a un conocimiento interior de forma muy sutil.

De alguna manera la belleza tiene que ser compartida para dar felicidad. Esto se asocia con la armonía creada a través de los materiales utilizados (recipiente, flores, ramas) e incluso el lugar en el cual lo vamos a exponer.

La idea para la creación de una obra de arte es el diálogo que tendremos con los materiales. Las flores serán colocadas en la forma que ellas quieran ser colocadas. Teniendo en cuenta esto, haremos más larga su duración y energéticamente más puro. Debemos preservar el espíritu de la flor cuando las arreglamos, manifestando al máximo su belleza. Para que una manifestación espiritual exista, tendremos que hacer funcionar nuestro interior y nuestro corazón. Hacer un arreglo y que todo a nuestro alrededor se transforme.

 

La técnica Ikebana es un arte directamente relacionado con la naturaleza y para lograr esa relación se requiere de un entrenamiento constante y repetitivo para desarrollar la sensibilidad y  destrezas artísticas, al igual que como se hace al crear una obra pictórica. De hecho, algunas escuelas de Ikebana, comparan el arte floral con una pintura artística.

Por medio de Ikebana podremos acercarnos o conocer más a la naturaleza, así se aprender a respetarla y a quererla.

 

Arreglo Floral Ikebana

 

 

COMO TRABAJAR

 

         Los antiguos ikebanistas tenían en cuenta el llamado código de la flor, es decir la actitud a tomar antes de empezar a realizar un arreglo Ikebana, ya que se trabaja la creatividad y expresión de los sentimientos desde dentro con las flores. Se tienen en cuenta:

 

Revisar el estado mental e intentar tenerlo en calma.

Concentrado y centrado, en el aquí y ahora.

Armonía entre el cuerpo y el alma.

Desarrollar la sutileza del espíritu,  trabajar  de corazón a corazón con las flores, una verdadera comunicación entre la flor, el artista y con el corazón universal. Conexión entre el hombre y la naturaleza, desarrollando el amor a las flores. Trabajar con el hana-no-kakaro es decir con el corazón de las flores.

Estar relajado y despreocupado como una flor de campo.

Trabajar desinteresadamente y con humildad.

Ser agradecidos de poder trabajar con las flores, que son estrellas en la tierra.

 

Con la práctica de este arte se combate el estrés e incrementa la capacidad para manejar los acontecimientos de la vida con más recursos.

Sus efectos son que dan calma al practicarlo, ayuda a vivir el momento presente y a apreciar la naturaleza, como ya hemos ido diciendo en otros apartados. Se desarrolla paciencia, tolerancia hacia uno mismo, con los demás y con la naturaleza. Nos inspira y nos incita a esperar lo mejor de uno mismo. El arreglo ayuda a armonizar y a equilibrar, entre la mente, la emoción y el cuerpo. Esa belleza se refleja a las demás personas y de ahí a la sociedad entera. Los efectos positivos del arreglo a todos los que entran en contacto con él. Con esa actitud meditativa, nos ayuda a ver los problemas nuevamente de una forma más relajada y serena. Contagiando a los demás la paz y armonía cuando están en contacto personal o simplemente viéndolo.

 

Al ir practicando una nueva percepción aparece en nosotros de las cosas, una mayor conciencia, disfrute y estar en el presente.

 

 Aprendiendo de los espacios vacíos y valorarlos, respetarlos como una parte importantísima. Cada arreglo Ikebana será irrepetible porque las circunstancias del momento, nuestro estado anímico, material, todo es único, nunca volverá a ser igual. Intervendrá también nuestra evolución personal e integración con la naturaleza

El artista, aparte de comunicarse a través del Ikebana, también se cultiva a sí mismo al trabajar constantemente con las flores. Se puede manejar también como una terapia. En muchas escuelas y sobre todo en clínicas, la técnica Ikebana puede ser usada como terapia de trabajo, ya que muchas personas no tienen la habilidad o paciencia de trabajar con sus manos y mucho menos en un ambiente de paz y tranquilidad.

 

 

 

 

LAS LINEAS PRINCIPALES, creando un microcosmos

 

La línea representa la estética, elegancia, fuerza, dignidad, gracia, dulzura, alegría, quietud, etc.  Marca los espacios vacíos dentro de la composición haciéndolos resaltar. Según el material y como se use se destacan los espacios. Hemos de entrar en unos conceptos básicos como la línea, masa y color. La masa (llámase así al conjunto de hojas, flores y semillas) da la sensación de peso y volumen, al juntar las flores damos sensación de masa, para ser la nota predominante. A través de la combinación de la línea y el peso de la masa, entrelazando distintos materiales, hallando el equilibrio, destacando una flor o una rama, expresamos, creamos y transmitimos un mensaje. Los arreglos con calas o ramas secas para principiantes en este arte son ideales para aprender a definir las líneas.

La línea persigue la estética en su contemplación, el poeta busca en ellas su inspiración, también nosotros, empleamos líneas, para crear Ikebana. Líneas rectas, curvas, ondulantes, circulares, finas, gruesas, interrumpidas, infinitas, simples, compuestas, en paralelismo, intersección o antagonismo en el movimiento, estimulan nuestros sentidos al infinito. El Ikebana toma prestadas esas líneas para expresar nuestros sentimientos poéticos.

Las plantas crecen en alto por la gracia del sol, se desarrollan principalmente siguiendo la vertical; algunas pocas crecen más a lo ancho, aumentando la superficie a fin de absorber mayor cantidad de luz solar. El material floral que obtenemos, es la resultante de esa condición de la existencia, que se manifiesta en líneas de movimiento vertical, horizontal, espiral u oblicuo, en constante avance. Debemos estudiarlas y aprender a utilizarlas.

Una línea recta es masculina y expresa fuerza,  en cambio una curva es bella y femenina. Si deseamos expresar suavidad y gentileza usaremos líneas curvas y si por el contrario nuestro objeto es producir un trabajo de vigor y fuerza, serán líneas rectas. Las plantas anuales dan una impresión de movimiento y frescura, las plantas de crecimiento lento producen una sensación de lentitud y peso. Las líneas livianas o pesadas, pueden servir para producir esas diferentes sensaciones. Las líneas horizontales y verticales dan una sensación de estabilidad, pero están carentes de movimiento: la oblicua es inestable, pero expresa movimiento.

El empleo de muchas líneas es útil para la expresión de alegría, complejidad y belleza en cambiantes formas. Si se usan pocas líneas el resultado es expresivo, pleno de fuerza y simple en su belleza. La curva repetida es clásica. Podemos agregar que el pino tiene su línea propia especial, como también la tiene el sauce, avellano, romero, etc. Árboles y hierbas tienen líneas ásperas o suaves, de innumerables variedades, que corresponden a infinitas expresiones y sentidos. La flora natural es un verdadero tesoro de hermosas líneas. El Ikebana nos capacita para expresar nuestro conocimiento de la belleza mediante el empleo de esas líneas. El mundo de colores, en hojas y flores, nos ayudará.

 

 

 

 

Ramas-Símbolo

 

Los nombres de las tres ramas – el símbolo en japonés cambia según la escuela, pero la traducción al español será Cielo, Tierra y Hombre pero según las escuelas más importantes pueden ser:     

 

cielo, tierra , hombre  (Sangentsu)

 

shin, soe, tai / hikae (Ikenobo)

 

sujeto, secundario, objeto (Ohara)

 

 

 

 

 

Las tres líneas en Ikebana

 

Crear Ikebana implica tener en cuenta varios métodos básicos y estilos para su realización. En el estilo moribana como ya se verá posteriormente, se usan recipientes bajos y el sujetador llamado kenzan para sostener las flores y ramas en la posición deseada, mientras que en Nageire se usan recipientes altos y se usan los komis u horquetas para sujetarlos.

En ambos estilos, las flores se arreglan usando las tres líneas principales  llamadas ramas-símbolo. Cada línea puede contener una sola flor, varias flores en su misma rama, una hoja, o una rama de árbol con flores y hojas, etc. La flor más pequeña irá con la línea de cielo, la flor un poco más grande y abierta irá con la línea de tierra, finalmente la más grande y abierta con la línea de hombre.

 

         La altura de cada rama-símbolo estará en proporción al recipiente (ancho y profundidad) donde será colocado el arreglo, al espacio donde se colocará el arreglo floral y al lugar que se le dará a cada rama-símbolo. Vendrán marcadas también por el tipo de arreglo que realicemos.

 

La primera, la rama, la más alta, de naturaleza o fuerza vital, Yin- (lo negativo), representando la influencia del planeta, la rama central y más alta del arreglo.

La segunda, la mediana un poco menos alta o media rodeando, complementando su energía y a veces únicamente combinando su fuerza, la rama de tierra, soe o secundario de energía ,Yang, desarrolla la naturaleza material.

La tercera línea, la más pequeña, la rama también de energía, Yang, (lo positivo), despliega el efecto celestial.

 

 

          Estas tres líneas componen "El Todo" y al poder entender cómo se desarrollan sus energías, entonces podremos realizar adecuadamente el arreglo creándolo según la proporción de sus diferentes fuerzas. El Ikebana no puede existir por sí mismo, es una unión de todo el Universo (el Todo), cada parte unida eternamente con las otras.

 

 

Arreglo Floral Ikebana

 

 

eligiendo los materiales VEGETALES

 

Prácticamente el material natural usado para crear el arte Ikebana consiste en hojas, flores frescas, ramas, frutos, etc. Cualquier material que el artista tenga a su alcance. La selección de las flores frescas y el material que se va a usar es más importante que la técnica a emplear en el arreglo floral Ikebana. Aunque no hay muchas reglas para escoger el material floral, sí se reconoce que hay unas combinaciones que armonizan más que otras.

Para los que inician el arte Ikebana, sí es recomendable la combinación de ramas y flores. La fuerza de las ramas y tallos afecta, se complementa la frágil belleza de las flores creando un efecto sorprendente en el arreglo floral Ikebana. Por lo general, en un arreglo deberán de combinarse dos o más tipos de plantas. Pero existen flores que es mejor no combinarlas, se aprecian mejor solas tales como la Camelia, la flor de cerezo, iris, clematis, flor de loto, cosmos, rosa, etc. Hay que seleccionar formas y colores que armonicen entre sí.

El material seco es muy apreciado y ayuda a realzar el contraste de las flores y hojas frescas. Para realzar las cuatro estaciones.

Se pueden usar y combinar vegetales, frutas, hortalizas y muchos otros elementos del campo. Los diferentes estilos y formas de Ikebana comparten los mismos materiales, independientemente de la escuela de que se trate. El artista con experiencia puede llegar a combinar los materiales para crear un arreglo Ikebana en el cual su belleza no puede ser vista en la naturaleza misma.

Según el estilo elegido y la estación del año vamos a elegir un material u otro, aquí citamos una lista de posibles materiales para dar una orientación.

 

 

Arreglo Floral Ikebana

 

 

EQUIPO BÁSICO DE TRABAJO

 

Las herramientas para realizar los arreglos florales tienen la misma importancia que el material vegetal y  el recipiente. Las herramientas se han de limpiar y secar una vez usadas, como las tijeras. En el caso del kenzan si el agua es caliza se tendrá que limpiar con antical de vez en cuando.

 

 Para realizar el arte floral Ikebana, básicamente necesitamos de tres materiales que se fabrican artesanalmente en el Japón. El nombre de estos cambia según la escuela: 1)Tijeras para corte de flor Ikenobo o hasami. 2) el sujetador con púas o kenzan. 3) el recipiente donde se hará el arreglo floral, que dependerá del estilo elegido.

 

 

 

 

 

recoleción, manejo y conservación del material vegetal

 

El material vegetal se puede obtener principalmente de los viveros, del campo o de nuestro jardín. Se aprecian mucho las flores silvestres ya que reflejan la estación y el lugar donde viven, con su historia y simbología añadida. Hay que tener en cuenta que hay especies de flores silvestres que están  protegidas, en peligro de extinción o que son endémicas de ciertos lugares. En estos casos nunca se deben usar para que no se extingan. Las de vivero se obtienen de cultivo, hay gran diversidad de variedades, cultivares e híbridos. También se consiguen gran cantidad de especies de importación  de todos los lugares del mundo, que se venden en las floristerías.

Hay que tener en cuenta el syusho, es decir las características de las flores, el nacimiento, desarrollo de la planta. Cuanto más la conocemos mejor partido sacaremos de ella. Aprovechando su forma y su naturalidad. Tanto el material silvestre como el de las floristerías, es importante su manejo y conservación para que muestre su frescura por un largo tiempo. El uso del sujetador o kenzan  ya es de por sí un seguro para que el arreglo dure unas dos semanas o más, ya que facilita la absorción de agua a las flores. Esto depende siempre del tipo y de la fuerza de la flor, de que se renueve el agua del recipiente todos los días y que no le de el sol directamente al arreglo floral.

La manera de cortar las flores es también muy importante para conservar por más tiempo el arreglo. El elemento vegetal necesita a menudo una poda antes de utilizarlo parar realzar o revelar la línea de una rama o tallo. Las ramas de 7mm se cortan en bisel de 45º  en cambio las ramas gruesas pueden necesitar más de un corte, pues así se sujetan de más puntos adicionales. Las flores y ramas con tallos tiernos, se cortan perpendicularmente, también se pueden fijar dentro de tallos más gruesos o se atan varios juntos.

 

El primer corte debe tratar de hacerse dentro de una cubeta con agua fresca en el mismo lugar donde se corta la planta, esto es en el jardín o en el invernadero. Debe de ser por la mañana muy temprano o al atardecer. Al comprar o adquirir la flor, también es muy importante hacer el segundo corte dentro del agua y debe hacerse de flor en flor, una por una. Lo mismo es para las ramas de árbol y para las hierbas frescas. De esta manera, la vida de la flor durará más al no absorber aire sino agua al ser cortada. En cualquier tratamiento que se elija se deben de cortar primero las flores en forma diagonal dentro del agua fresca. El corte diagonal aumenta la superficie para que la planta pueda absorber el agua más rápidamente. No cortar en los nudos de las flores ya que no absorberían bien el agua.

 

 

 

MÉTODOS DE CURVATURA Y FORMA

 

Algunos materiales son fácilmente moldeables en cambio otros son difíciles. Aquí se explican algunas técnicas para darles la forma deseada.

 

Oshi-dame y teori-dame.

Con los  dos pulgares de las manos presionar contra la porción del tallo para curvarlo, presionando gradualmente con los pulgares. También los tallos finos se pueden curvar con el pulgar o dedo de una mano.

 

Kiri-dame.

Haciendo una pequeña inclinación, se hace un corte en el tallo, que es curvado con las manos. Un pulgar situado sobre el corte controlando la inclinación y previniendo la rotura para una suave curvatura, debe ser un corte suave. Con un corte profundo se obtiene más curva.

 

Nejiri-dame.

Para ramas duras que tienen tendencia a volver a su posición inicial después de ser curvadas. Es curvada en el centro por las dos manos por un tiempo,  se presiona y se tuerce. También se hace en las hojas, pero con cuidado de que no se rompan.

 

Shigoki-dame.

Hojas largas, estrechas, huecas,  se pueden curvar sujetando la base del material con una mano dibujando la curvatura con la otra a lo largo de la longitud del tallo.

 

Alambre.

Está limitado su uso a los estilos libre y Rikka. Donde es usado para curvar los tallos si es necesario. También puede ser usado para hilambrar las flores.

Las ramas gruesas que se quiebran, se doblan retorciéndolas, otras como la cala o alcatraz, tulipán o ave del paraíso se pueden doblar estirándolas de ambas manos.

 

 

 

 

 

SUJETANDO LOS MATERIALES

 

Hay diversos inventos (ishiana) para sujetar desde tiempos antiguos los tallos (hana-kubari) o komi. También se incluyen piedras pesadas con agujeros, divisiones metálicas ovoides o shippo, cilindros metálicos, palos ahorquillados y otras piezas cruzadas. El más utilizado es el kenzan. 

Según el tamaño y estilo elegidos se usarán diferentes tamaños de kenzan. Para centros con flores grandes y pesadas se usa un kenzan grande, si es en una esquina triangular el kenzan ginko. Tiene que estar de 2-5cm debajo de la boca del recipiente. En recipientes más profundos se completa o llena con piedras y el kenzan queda más estable. Las ramas y tallos, son cortados en ángulo e insertados derechos en el kenzan. Después se puede elegir el ángulo moviéndolo, sin resquebrajar la base de tallo. A los tallos gruesos se les dan cortes verticales en la base para que se inserten mejor en la púas del kenzan. En las ramas pesadas el kenzan tiende a levantarse. Se puede primero clavar la rama o  flor en  una tabla pequeña y encima se coloca el kenzan. Está la opción de poner encima algo pesado como una piedra.

En recipientes estrechos y altos no se puede usar el kenzan. En este caso se insertan tallos fuertes cruzados o en forma de V entre las paredes opuestas de la boca del recipiente sin que queden a la vista y no se muevan, son llamados komi u horquetas.

 

 

 

RECIPIENTE, parte del arreglo


El recipiente es una parte muy importante en Ikebana tanto como las flores en sí, el tamaño, forma, color y textura deberán seleccionarse según el tipo de arreglo elegido. Se efectuará después de que el artista examine el material floral que esté disponible en ese momento. El recipiente es tomado en cuenta como un conjunto y deberá combinar con  las flores y otros materiales naturales.

El tamaño del recipiente también deberá estar de acuerdo al espacio donde será colocado y así los materiales serán cortados en proporción al tamaño del recipiente. Podemos dividir los recipientes en dos categorías, los que fueron hechos especialmente para Ikebana y los que se pueden usar para Ikebana tales como las canastas, recipientes artesanales locales, etc. Es importante tener una gran variedad de recipientes para no limitar la creatividad.

Hay que recordar siempre la simplicidad en Ikebana. Puede usarse cualquier recipiente, la forma más sencilla podrá armonizar con cualquier material floral. Es muy recomendable el evitar recipientes con diseños muy elaborados ya que éstos distraerían la intención del arreglo en sí.

Mientras que los recipientes de cerámica absorben la luz, los recipientes de vidrio la reflejan o refractan. Su colorido y brillantez no pueden ser duplicados por la cerámica. Si es transparente el agua ha de estar limpia, el reflejo de luz o su transparencia se pueden aprovechar para enfatizar la belleza.

No debe de usarse el sujetador  o kenzan en recipientes altos pero si en los bajos y de boca ancha, pero si es necesario usarlo, se deberá ocultar con canicas o piedrecitas. La cantidad de agua a usar es muy importante cuando el recipiente es transparente. El arreglo en su totalidad debe de dividirse en tres partes: el material que está fuera del recipiente, el área cubierta por el agua, y el espacio entre el borde del agua y la boca del recipiente.

 

 

 

Colores y formas


El color es un placer para nuestros sentidos. Usamos el color para describir emociones y sensaciones. Es una expresión de la personalidad. Los colores cambian según la estación del año y según las fiestas. En temporada de calor, como recipientes se pueden usar canastas de mimbre o de bambú. Pueden ser de color natural, pintadas con colores pastel y de color oscuro en invierno.

 

Primarios, rojo, amarillo, azul.

Colores base, los colores del arco iris.

Neutros,  gris y negro.

Calientes, rojo, amarillo y derivados. Son estimulantes.

Fríos, azul, verde, violeta y derivados. Colores sedantes.

 

Impresiones de los colores

 

El uso de color oscuro y brillante acerca. El pálido y opaco, aleja. El color fuerte, hace un arreglo menos pesado con menos flores, en cambio el claro es más ligero. Las flores blancas están en el más elevado grado,  con excepción del crisantemo amarillo.

 

Amarillo, levanta, alegra, celos, templanza.

Azul, profundiza, serenidad, contemplación, frescor.

Blanco, pureza, vida, quietud, vacío.

Gris, modestia, arrepentimiento, solitud, llano.

Marrón, sosiego, interno, seriedad, dignidad.

Naranja, emoción fuerte, valentía, salud, egoísmo.

Negro, solemnidad, muerte, silencio

Rojo, pasión, descaro, peligro, revolución.

Verde, reposo, tranquilidad, inteligencia, esperanza.

Violeta, nobleza, profundo, inestabilidad, pena.

 

Impresión de varias forma de recipientes

 

Cuadrado, solidez.

Esfera, contemplación y claridad.

Horizontal, estabilidad, anchura.

Inclinado, profundidad, movimiento.

Oval, gracia, elasticidad.

Ovoide, gracia y elasticidad.

Rectángulo horizontal, estabilidad y anchura.

Rectángulo vertical, altura y solidez.

Redondo, contemplación, claridad.

Triángulo escaleno, elegante y artístico.

Triángulo, bastante frío.

Vertical, altura, solidez.

 

 

 

Lugar de emplazamiento del arreglo

 

Antes de realizar el arreglo conviene saber donde va a situarse, una vez escogido el lugar debería realizarse en él. Teniendo en cuenta el color de la pared, luz y ventanas, sitio de paso o no, profundidad y espacio, muebles, etc. Los espacios vacíos son los que constituyen el fondo esencial del universo. Cuando haga frío el kenzan se coloca en la parte delantera del recipiente para tapar la mayor  parte del espejo de agua. En cambio en verano se intenta enseñar la mayor cantidad de agua posible.

 

 

 

 

 

 

Estilos

 

Como se ha comentado en el capítulo de historia, los diferentes estilos en Ikebana han ido apareciendo a lo largo de los siglos. Aquí  se detallan los estilos más conocidos, desarrollando en mayor profundidad el nageire y el moribana.

Las líneas y estilos siguieron evolucionando así que a finales del siglo XV, los arreglos florales eran lo suficientemente populares como para ser apreciados no solamente por la nobleza sino por la gente común. Hasta este punto, el Ikebana era practicado en su mayoría por hombres, pero a partir de este momento, las mujeres ya estaban comenzando a tomar clases. Así comenzó a desarrollarse un arte con formas y requerimientos fijos. Aparecieron los textos, la más antigua recopilación de textos sobre el arte floral Ikebana data de los años 1443 al 1536. Conforme pasaron los años, el Ikebana formó parte de los festivales tradicionales japoneses y periódicamente se hacían exhibiciones de este bello arte. Se crearon lineamientos y el material era específico para cada estilo realizado.

 

En estas formas, una rama-símbolo central alta debía de ser acompañada por dos de cortas; representaban  cielo, tierra y hombre, cuyos nombres en japonés cambian según la escuela de Ikebana. Para el año 1600, el significado religioso del Ikebana ya había disminuido, así que el propósito de este arte gradualmente llegó a ser meramente decorativo.

 

Cada estilo será conformado para resaltar cada una de las características individuales propias del material floral disponible. Para realizar de manera correcta el arte floral, deberán coincidir el buen juicio del artista, la forma del arreglo y la forma del recipiente. Se logra practicando continuamente y adquiriendo experiencia en el manejo de los diferentes materiales.

Para el diseño del arreglo, se empieza eligiendo primero el recipiente, luego por las tres ramas-símbolo, flores, hojas y las ramas complementarias. Estas últimas le dan movimiento al arreglo Ikebana, así como un contraste y acentuarán un ambiente y atmósfera agradables y llenos de paz, situándose en el recipiente.


 

Estilo Rikka, creando un paisaje con flores erguidas

 

Por la complejidad de este estilo sólo haremos una breve introducción. En Japón, a mediados del siglo XV, el estilo Rikka era una forma de arte muy usada, en cuyo arreglo se usaba una rama de pino como centro acompañada ocasionalmente por una rama de ciruelo o de cerezo. El origen del Rikka tiene por base el estilo "tatehana" del siglo XVI. Rikka, la primera palabra significa levantar un paisaje encima de un recipiente y la segunda flor de gran categoría.

 

El estilo Rikka siempre era usado con fines ceremoniales era trabajado básicamente por los monjes que eran personas  cultas y por algunos laicos como los burócratas. Alrededor del año 1600, ya existían los decoradores de interior y eran muy conocidos para crear este estilo. En el siglo XVII se estableció formalmente la escuela Ikenobo que existe hasta hoy día. Se dedicaban exclusivamente al estilo Rikka que se entendía como la combinación de una simbología de la naturaleza con el reconocimiento de la expresión de los sentimientos humanos.  Sobre el 1445 ya habían aparecido algunos textos definiendo el arreglo floral como un arte.

En el estilo Rikka, se usa un florero alto de boca ancha y su base es la ofrenda floral religiosa que reflejando la belleza natural de un paisaje, representa el universo. En un principio era una creación de siete ramas, cada una de las cuales representan una parte del Monte Meru (perteneciente a la cosmología budista) y dos masas. También se podía dividir entre una parte de luz y otra de sombra (algo que en China se conocía como Ying y Yang). Con el tiempo las estructuras se modificaron, pasando a ser de nueve o incluso once ramas. Cada rama tiene su nombre y emergen de un punto: la cumbre, la colina, la cascada, la ciudad, el valle, etc.

Para fijar las flores y ramas, se hacen varios atados de ramas delgadas y rectas como pajitas o alambres. Estos atados se unen y se insertan en el interior del florero. Si los tallos que se van a insertar en el atado no son lo suficientemente fuertes, entonces se le adapta una extensión con una rama que se le da forma de "cucurucho o ukezutsu" y en su parte ancha se coloca  el tallo débil  para poder ser "enterrado" en el atado dentro del florero.

 

Los diseños representan un paisaje y se clasifican según su ambiente; sin o formal, gyo o semiformal y so o informal.

 

Estilo Shoka, placidas flores vivientes


Arreglo floral con mucha simplicidad. Expresa la energía creciendo de las plantas y flores,  puestas con las raíces en el suelo y alargadas hacia el cielo. A finales del siglo XVII, Senko Ikenobo I y Senko Ikenobo II perfeccionaron la dignidad y el carácter del estilo Rikka. A principios del siglo XIX, Senjo Ikenobo perfeccionó el estilo Shoka. En Japón, hubo un gran interés  en la energía, en lo espiritual que envolvía a la naturaleza, ya sea al observar una simple hierba, una flor o un árbol.

Se trata de un perfeccionamiento del estilo Rikka llevado a cabo por el maestro Senjo Ikenobo. Sus construcciones son de tres ramas y mayoritariamente con forma triangular. Las composiciones eran mucho más sencillas que las del estilo Rikka. Los grandes maestros que han continuado trabajando con este estilo a través del tiempo, han reflejado el carácter del artista de la época y han reforzado la posición de este bello arte como una parte esencial de la cultura japonesa.

El Shoka muestra el carácter esencial que envuelve el crecimiento de la planta al responder ésta a todos los factores que intervienen en su desarrollo en su estado natural en lo cual trata de buscar la fuente misma de la fuerza vital y representarla en una figura sencilla; es una manifestación real de la forma natural del material usado, tal como se ve en la naturaleza misma.

En este estilo se usan un sujetador o kenzan y tres ramas principales;  todas emergen desde un mismo punto y un florero alto de boca ancha y base estrecha. El envase del shoka no es alegre o bella parte del arreglo. Simboliza el puente de la vida. La forma correcta consta de tres partes: shin, soe, tai. Expresa el interior bello de la naturaleza en las formas de crecimiento de las plantas. Están clasificadas las reglas para el uso de materiales leñosos (kimono), herbáceo y flores (kusamono) y materiales que tienen ambas cualidades como árboles (kusamono), materiales acuáticos (mizumono), materiales de tierra (rikumono), bayas, hojas.

 

 

Yakueda o partes en el shoka; tai (hombre),  emerge para enseñar la forma de la planta justo después de nacer, dejando cuidado con el sueño de las plantas al crecer. Soe (tierra),  equilibra a tai, extendiéndose hacia la luz, adaptándose alrededor como crece. Shin (Cielo),  en primera línea con soe, hacia la luz, cerca del centro del envase entre tai y soe.

Tai, es la energía de las plantas jóvenes, soe describe la propia belleza, mientras la línea responde a shin, reflejando el movimiento hacia la luz y las influencias o factores del medio ambiente.

La altura de shin es de 2 y medio a 3 y medio la altura del envase. Soe, de 2 tercios la altura de shin y tai 1 tercio de la altura de shin.

Ashirai, para dar profundidad es de 7 en shin, 5 en soe y 3 en tai.

Todo ser vivo antes de nacer habita en las sombras (IN), tai indica el preludio del nacimiento, situado en la parte más baja, simboliza la tierra, madre de toda la vida. Soe, situado en la parte media en la luz (YO) simbolizando el cielo. Sin, la parte más larga, nace entre tai  soe, entre IN y YO, inclinándose hacia la luz (YO), plasmando la vía de crecimiento y la vida, pero poco a poco irá regresando al centro el zénit de la vida y finalmente la composición, por medio de sus complementos, regresará a la parte de lsa sombras (IN) declive y muerte.

El Shoka es clasificado en tres estilos básicos, shin, gyo y so. Estos estilos tienen en cuenta el carácter de los materiales, forma del envase, el sitio donde el arreglo será expuesto o la intención del ikebanista. Clasificación de shin, gyo y so.

La tercera parte, ashirai, es muchas veces puesta como un toque final.

 

 

Estilo Nageire, flores arrojadas en un recipiente


Con la prosperidad del estilo Shoka, los  conceptos del japonés sobre la naturaleza comenzaron a ser cada vez más importantes que el principio puramente materialista. Esta tendencia prosperó al final de la guerra civil de Onin, los burócratas, al igual que muchas otras personas, tuvieron que salir de Kyoto y los que sabían el arte del Rikka comenzaron a enseñar ésta técnica a la gente común.  Los principios ancestrales de la línea Ikebana atraían más la atención de los burócratas, así nació el estilo Nageire o Heika, usando floreros altos. En contraste, el arte floral Nageire comenzó a florecer al mismo tiempo que la ceremonia del té Chanoyu. El estilo Rikka estaba en plena popularidad pero el Nageire era ideal para acompañar dicha ceremonia expresando júbilo espiritual a través de la simplicidad. Del Nageire salieron formas cercanas como el estilo Chabana que es más simplificado y el Seika (flor verdadera), arreglos en una forma correcta, arreglos para sala de estar, las reglas parecidas a la técnica Rikka pero más sencillas, con formalidad y dignidad.

A principios del año 1700, el estilo Nageire ya comenzaba a sustituir al arte Rikka por ser mucho menos rígido, ya que el arreglo floral Rikka ya tenía muchas reglas inflexibles y complicadas a tal grado que hasta el material floral ya era muy difícil de conseguir. El iniciador del Nagiere fue Sen-noRikyu.

 

La línea Nageire usa floreros altos de forma cilíndrica o de botella, la abertura superior es menor que el tamaño de su base, pero pudiendo ser  del tamaño que sea. Únicamente se debe de usar la cuarta parte de la misma y por lo general no se emplea el kenzan, el propósito es crear un arreglo de línea esbelta compacta en vez de ser amplia. Se usan  sujetadores que se hacen de varas gruesas de la misma planta, llamados komi u horquetas. 

 

 La altura de la líneas principales dependerá de la altura del recipiente. Se utiliza flores y jarrón alto, las líneas y medidas básicas.  No hay reglas definidas para las hojas en cuanto a longitud y distribución ya que son un complemento para balancear el arreglo. Antiguamente se usaba un tipo de flor que simbolizaba la sencillez y la belleza de la misma; puesta en un florero alto y simple de bambú. No había más reglas, simplicidad en la flor y en su recipiente. De todos los estilos, el Nageire es el más popular y fácil de manejar, de tal manera que se puede apreciar totalmente la belleza de sus flores y follaje.

 

 

CHABANA, flores para la ceremonia del té

 

La ceremonia del té, el arte de la vida, en el arte y filosofía wabi sabi. Se consolidaron sus cimientos en China en el siglo XII, cuando los monjes zen se reunían ante la imagen de bodhidarma y tomaban el té como parte de la ceremonia. La intensa concentración que requería la ceremonia del té era tanto una disciplina como una purificación, ya que al concentrarse  la mente en el microcosmos de la sala del té, las otras preocupaciones de la vida desaparecían. Al entrar en la pequeña sala de té, se despojaban de sus roles, responsabilidades, de las dificultades de los combates, para permanecer en un lugar de armonía y paz donde el mundo podía volver a cobrar sentido de nuevo. La influencia del zen fue la que promovió  las ideas de colores apagados, piezas de cerámica sencillas. Era un refugio temporal del alma. La experiencia de la ceremonia del té, se basa en parte del placer estético que producen los elementos wabi sabi del diseño. Todo un ritual según la estación del año y  fechas especiales como la floración de los cerezos. Se preparan mentalmente para desprenderse de sí mismos y de sus insignificantes para volverse uno con la comunicación del té. Hay un arreglo sencillo y austero en que las flores reflejan los sentimientos del kakejiku.

Cada movimiento del maestro es pura poesía. Ya que su concentración hace que cada acción sea fluida y precisa. Los años de práctica contribuyen a que los movimientos tantas veces repetidos, pertenezcan al reino del arte en su forma más pura. Arte sin pensamiento, perfecta claridad de la mente y con los impecables movimientos del mismo. Los participantes se vuelven uno, con la mente y el espíritu del maestro. He aquí el cielo y el silencio mental que buscamos en la tierra.

Los objetos y materiales deberían ser escasos para fomentar la interioridad y  el contemplar de la fugacidad  de la vida. Sentir un toque de mortalidad, el fluir de la vida hacia la muerte y la serena desolación que uno experimenta al tomar conciencia de ello. El wabi sabi, no constituye sólo la acción de la naturaleza ni tampoco la acción del hombre sino que es una simbiosis de los dos.

Estilo Chabana, flores en la ceremonia del té, procede de una versión más sencilla del Nageire.

 

 

Recipientes para chabana;

 

Están divididos en 3 tipos y 3 categorías.

 

Tipos:

Recipientes situados en el piso o suelo de la alcoba.

Recipientes enganchados en el muro con clavos.

Recipientes colgantes desde el techo por una cuerda o cadena.

 

Categorías:

Shin, Recipientes de bronce, porcelana China o de otra procedencia.

Gyo, Recipientes de cristal o cestería.

So, recipientes que no son de cristal aunque pueden llevar algo de él. Cestería con bambú.

        

Los recipientes para Chabana no deberían llevar motivos decorativos o dibujos. Se sitúan simplemente sobre una tabla de madera de árbol. Shin, están lacados en negro con márgenes redondeadas en forma de V. Gyo, también lacadas con márgenes delgados o afilados en un punto. So, de inacabada madera de cedro o paulonia. También se usan maderas redondeadas con márgenes finos. En ocasiones se usa el agua para dar una apariencia fresca o fría. Las cestas no requieren madera.

El arreglo puede situarse en la alcoba, estudio, cocina o en la entrada de la casa. Después de terminar el arreglo se pulveriza con agua fría en las flores para dar unos toques a las líneas. Cada estación tiene sus propias flores que pueden ser efectivas en Chabana.

Antes de empezar, relajar nuestra mente con una meditación de unos minutos, lentamente, con una respiración profunda y contemplando.

En Chabana, se usan de 1 a 2 clases de flores en un recipiente. Un arreglo con 2 flores, esta dividido en : 1) la flor mayor y 2) la flor menor llamada ” Nejime”. La flor menor o nejime esta cerca de la boca del recipiente. Acentúa la personalidad del Chabana, tiene un papel tan importante como la flor mayor. La perfección de este estilo puede ser decidido por el propio nejime.

 

Hay tres puntos a recordar,

La altura, en recipientes estrechos los arreglos con ramas de árboles y flores herbáceas se colocan en una porción vertical, cerca  del margen del envase. Con recipientes anchos o de boca amplia, las flores pueden estar en forma fulgurosa, cortándolas bastante cortas.

 En la apertura del envase, guardar que los tallos no estén apiñados. Eliminar al menos todas las hojas que estén cerca del envase y nunca dejar restos en la boca del recipiente. Si queda apiñado da un aspecto pesado y oscuro.

Cuidar el número impar de las flores, 1-7, quizás 9 si la cesta es larga. En habitaciones pequeñas se podría usar de 1 a 2 flores en un envase.

Dos flores está permitido pero el resto de material se debe evitar que sea simétrico.

Este simple arreglo está animado por un espíritu para el cual los japoneses usan un nombre particular, wabi sabi. El wabi sabi, es el refinamiento en la belleza reducida, elegancia rústica, nobleza sin sofisticación, simplicidad. Una simple flor perfectamente dispuesta en un discreto envase lo puede expresar.

 

 

 

 

Estilo  Moribana, flores agrupadas

 

Esta forma se caracteriza por destacar las líneas verticales del arreglo floral disponiéndolas en forma vertical y agrupadas, usando un recipiente bajo y extendido que generalmente es redondo. Actualmente, el arreglo Moribana de la escuela Ohara, es el estilo más común de la línea Ikebana.  Este estilo se caracteriza por su simplicidad y en la forma de fijar a las ramas-símbolo con  el kenzan.

 

En 1897 el nuevo estilo Moribana ya competía con el Ikebana tradicional. Ya casi en el siglo XX ya había toda una revolución en cuanto a los diferentes estilos de Ikebana que era un pasatiempo muy popularizado entre las mujeres de Japón. El señor Unshin Ohara un maestro de Ikenobo, en Kobe, Japón, desarrolló una forma de Ikebana realizada en un tazón bajo usando flores de tallo bajo que eran cultivadas en occidente e importadas a Japón popularizando el uso de flores de muchos colores que antes en Japón no había y que ahora se integran a dicho estilo. Sin embargo, esas flores importadas son de tallos débiles, obligando así al artista a realizar casi siempre arreglos bajos. Este estilo se rechazó y se criticó mucho en el círculo cultural tradicional, pero fue aceptado inmediatamente por la gente común por el gran colorido, frescura y su facilidad en el trabajo artístico. El maestro Ohara solicitó que su estilo fuese aceptado en la misma escuela Ikenobo, lo cual fue rechazado pero se le dio permiso de tener su propia escuela donde él podía impartir su estilo. La escuela Ikenobo dudaba que su estilo floreciera, sin embargo hoy en día es una escuela muy importante y es de las primeras que se abrieron a la influencia de occidente. La llamó Moribana, que significa "apilar hacia arriba". Ya en 1915 este estilo era tan popular que muchas escuelas de Ikebana lo incluyeron en sus enseñanzas.

El Moribana se caracteriza hoy en día por usar flores de mucho colorido y variedad dentro de un estilo floral netamente japonés. Aún así la escuela Ohara sigue la mayoría de las reglas usadas por la cultura japonesa tradicional en el arreglo Ikebana. Con el mejoramiento del fijador o kenzan se facilitó el desarrollo del estilo Moribana dentro de la línea Ikebana.

Básicamente se usan cuatro formas; la vertical, la inclinada, la horizontal y la que cuelga. Las formas dependen de la intención del artista, de la variación del ángulo de las tres ramas-símbolo, del material usado  y de la forma de las plantas. Se usa normalmente el kenzan para fijar las flores y éste se puede ocultar con canicas, pequeñas piedras, bambú, etc. Definitivamente se acepta cualquier variante de estas cuatro formas o se pueden combinar dos o más de ellas en un solo arreglo. Se caracteriza por ser trabajado con bases  bajas, tener mucho colorido y una belleza decorativa muy singular.

 

Al insertar una rama en el kenzan, se hace con concentración, lentitud, firmeza y sujetando la rama en su parte más baja. La rama no debe de ser clavada en las púas, ésta debe de colocarse entre las mismas. La parte baja de la rama debe de tener un corte oblicuo.

La  rama Cielo, se coloca ya sea del lado derecho o izquierdo de la rama Hombre, con un ángulo de inclinación abierto de 15°. Todo el material empleado debe de formar un triángulo y estar dentro de un cierto ángulo hacia la derecha o izquierda, con la rama Hombre, en la punta del triángulo y el arreglo debe de estar compacto desde su base. La rama Hombre, se coloca muy baja con un ángulo abierto hacia el frente del arreglo.

 

 

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